En el norte de Madrid, en la Sierra de Guadarrama, Braojos ha sido mi mejor territorio de campeo. En una extensión de casi dos mil quinientas hectáreas se alternan praderías, fresnedas, tomillares, melojares, piornales y amplios pinares de montaña. Entre 2004 y 2008 centré mis esfuerzos en tratar de definir la distribución de las aves reproductoras dentro del término municipal, y el resultado, incompleto, muy personal y que he seguido actualizando, es lo que aquí expongo.
Avión roquero (Ptyonoprogne rupestris)
El avión roquero tiene una silueta similar a la del avión común, más robusto, con el extremo de la cola recto y de plumaje pardo. Poco sociable, a diferencia del común, puede formar pequeñas colonias pero habitualmente se ven parejas solitarias. Es una especie propia de riscos y cantiles, a cualquier altura, asociados muchas veces a ríos y arroyos, que también se ha ido acostumbrando a criar en entornos urbanos. Su nido es similar al de las golondrinas comunes.
En Braojos aparecen a lo largo de la vía, junto a túneles y puentes, pero su censo tal vez no supere 1-2 parejas. Son más abundantes en otros términos municipales próximos, a lo largo de la vía y el río Madarquillos, en grandes roquedos de cumbres y en los embalses. En época de cría son francamente hostiles ante cualquier visitante, sean pajarillos, rapaces o humanos, siendo llamativa su osadía.
En España son casi sedentarios. Las aves del interior de la península acuden a zonas más bajas, valles abrigados o zonas costeras a pasar el invierno. El resto de aves europeas cruzan al norte de África y algunas incluso más lejos. Aunque en algunas zonas de Madrid se pueden ver en invierno, aquí en Braojos no los veremos hasta marzo (primeras observaciones en 4-3-2016 y 5-3-2021).
Golondrina común (Hirundo rustica)
Todos conocemos a las golondrinas, o creemos conocerlas, pues muchos tendrán problemas para reconocer a los aviones y para señalar como diferentes a los aviones y a las golondrinas. Aviones y golondrinas forman parte de la misma familia, además algunas especies están muy próximas en su filogenia, como en el caso del avión común y la golondrina común que pueden hibridarse a pesar de pertenecer a dos géneros diferentes (Delichon e Hirundo), y en la cultura popular también se mezclan y confunden con frecuencia. Le ocurrió a Bécquer incluso.
| 8 de agosto de 2014. Madrid. Preparadas para emigrar. |
Por su extrema especialización en el vuelo, en la caza aérea, puede decirse que son pájaros del aire. No hay que confundirlos con los vencejos, los más expertos habitantes de los cielos, que pertenecen a otro orden de aves (Apodiformes). Además golondrinas y aviones son aves alfareras, las únicas de nuestra fauna (aunque mirlos, urracas, rabilargos, cornejas y trepadores también trabajan el barro para completar sus nidos).
Habrá varios momentos en que las veremos posarse en el suelo: para recoger material para el nido, a veces para capturar pequeños insectos y, además, como he podido comprobar sorprendido en más de una ocasión, cuando ingieren granos de arena o gravilla, lo que puede que hagan para facilitar la digestión de los insectos de exoesqueletos más duros.
| 19 de junio de 2009. Colmenar Viejo. |
El nido de las golondrinas suele estar en interiores, tradicionalmente en cuadras y establos, naves y tenadas, o en el zaguán de muchas viviendas, en la actualidad en garajes, incluso los de grandes centros comerciales, también construcciones abandonadas o viejas casas de campo, como en las fotos. En el Tajo las he visto anidar en un cortado inclinado sobre el río, como hacían en sus orígenes cuando sólo disponían de acantilados y cuevas (también agujeros en árboles). A menudo los nidos son reparados y reutilizados.
"Por San José la golondrina veré", dice el refrán castellano. Aquí en la sierra se verán algo más tarde, se pueden ver a finales de marzo, pero es más fácil a primeros de abril. Del 11 de marzo de 2000 es una de las primeras citas en Braojos, en este caso de varias aves aparentemente de vuelta, posadas en un cable de la calle. Del 14 de octubre de ese mismo año la última observación, esta vez de aves algo rezagadas del centro o norte de Europa seguramente, pues para agosto ya se habrían ido nuestras vecinas.
Fuera de época de cría forman grandes dormideros, con cientos, miles o cientos de miles e incluso más aves. Sólo algunas pasan el invierno en el sur de la península, el resto de nuestras golondrinas cruzan a África.
| 19 de junio de 2009. Colmenar Viejo. Golondrina joven, recién volada. |
Avión común (Delichon urbicum)
El vernáculo avión no tiene tanto arraigo como golondrina o vencejo. Por otro lado, en algunas regiones con avión se nombra a los vencejos y al revés, se dice vencejos a los aviones. En otros lugares se los llama golondrinas. Mi padre los conoce como barreras -Fuenterrebollo (Segovia)-.
Tan pronto como a mediados de febrero, se afanan los aviones comunes en volar con el barro a los nidos en el suroeste de la penísula. Aunque no aparecen en el vídeo, también bajaban algunas golondrinas.
En época de cría es más sociable que las golondrinas comunes y puede formar apretadas colonias. Coloca los nidos bajo aleros y balcones de las viviendas, bajo puentes y en grandes presas. También lo hace en roquedos, cortados rocosos y cuevas. A diferencia de la golondrina común, se ha adaptado bien a las grandes ciudades.
Es normal que los nidos de aviones y golondrinas sean reutilizados, no solo durante la misma temporada sino en años sucesivos, aunque puede ocurrir que dejen pasar una temporada de cría antes de volver, para que el nido quede limpio de parásitos. Los gorriones ocupan los nidos de los aviones con cierta frecuencia.
Se trata de un migrador transahariano, aunque algunas permanecen en el suroeste de la península en invierno.
Golondrina dáurica (Cecropis daurica)
| Braojos. 15 de mayo de 2015. |
La golondrina dáurica se observó por primera vez en España en 1921, en Cadiz, y ha ido extendiendo progresivamente su área de distribución por la península. Su expansión parece continuar al mismo tiempo que parece acostumbrarse a nuestra cercanía, llegando a anidar en casas abandonadas y a veces habitadas. Aunque llegó al sur de Francia no ocupa todo el territorio peninsular y son mucho menos abundantes que golondrinas y aviones comunes. En Madrid se detectó criando por primera vez en La Pedriza en los años 1951 a 53.
Construye los nidos más elaborados de las cuatro especies de hirundínidos presentes en Braojos, pues dispone un largo túnel de entrada al cuenco, el cual es similar al del avión común. Los sitúa bajo puentes, túneles y techos. Estos son codiciados por otras especies, sobre todo gorriones comunes, molineros y chillones, por los chochines y especialmente por el vencejo cafre, especie que colonizó la península en la década de los 60 del siglo pasado y que depende de los nidos de la golondrina dáurica para criar. Si no los pierden, puede reutilizarlos en años sucesivos. Para golondrinas y aviones construir un nuevo nido supone un considerable esfuerzo añadido a la reproducción.
En Braojos parece una especie prácticamente igual de escasa que el avión roquero, no he podido censar más de una posible pareja. Tal vez lleven asentadas desde la segunda década de este siglo, pero no sé si están presentes todos los años. Durante el siglo pasado y principios de este, las pocas observaciones obtenidas parecían corresponder a golondrinas que pudieran criar en Gascones o en La Serna. En esos años, también las vi criando en Horcajo.
Nuestras golondrinas dáuricas pasan el invierno en África, donde ocupan las mismas áreas de distribución que las aves residentes allí. No es tan cosmopolita como la golondrina común, pues la dáurica no ocupa el continente americano, pero tiene poblaciones sedentarias importantes en la zona intertropical (en la India y África), incluso en el hemisferio sur, con las que no cuenta la común. Como invernante también se ha expandido y aparece en Australia desde la década de los 80 del siglo pasado.



