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Curruca capirotada (Sylvia atricapilla)

Curruca capirotada macho. 5-10-2009. Colmenar Viejo.
Curruca de amplia distribución en Braojos y relativamente común. Más abundante en los pasos, cuando parecen juntarse las aves locales y las que están en plena migración, tanto a la ida, sobre todo a finales de septiembre y octubre, como a la vuelta, en marzo y abril. Se trata de un migrador parcial. Muchas de las aves que crían al norte de los Pirineos invernan en la península y norte de África, algunas cruzan el Sáhara. Las que crían en las montañas ibéricas bajan a zonas con buena producción de frutos, como olivares y áreas de matorral mediterráneo.

Principalmente insectívora durante la estación reproductora, consume muchos frutos el resto del año, jugando un papel importante en la dispersión de sus semillas. En esas fechas parecen olvidar su comportamiento territorial y pueden formar grupos mientras exploran árboles y arbustos y cuando acuden a los puntos de alimentación.  

Hembra en primer término. 5-10-2009. Colmenar Viejo.

A pesar de su comportamiento trashumante, en los meses más fríos de otoño e invierno todavía se pueden ver algunas en Braojos, muy escasas hasta que llega marzo.

Tal vez sea la más fácil de observar de las ocho especies de currucas que podemos ver aquí, no tanto por su abundancia como por ser menos inquieta y escurridiza. Forestal y ligada a montañas y sotos en nuestras latitudes, como todas las currucas se mueve mucho por arbustos y zarzas en los que también anida, sin embargo, creo que al igual que a la mosquitera, es de las currucas que más veremos buscando por las ramas de los árboles. Es habitual en entornos urbanos, sobre todo en otoño e inverno, pero también cría en parques y jardines.

En Braojos sólo tengo una cita por encima de los 1600 m de altitud, pienso que debido a que a más altura no suelen darse buenas condiciones de hábitat para la especie en el pinar serrano.

Muestra una tendencia poblacional positiva.


Hasta hace muy poco todas las currucas se incluían en el género Sylvia (25 especies), dentro de la familia sylviidae, que contenía 270 especies repartidas en 42 géneros e incluía mosquiteros, zarceros y carriceros. En la actualidad, la familia sólo incluye dos géneros (34 especies) que acogen a todas las anteriores currucas, algunas nuevas especies que han sido declaradas como tales recientemente y otras que finalmente se han incorporado desde algunos de los géneros próximos. La clasificación de las aves es un tema complejo, que se actualiza conforme surgen nuevos estudios con modernas técnicas de laboratorio. En resumen, para España, en el género Sylvia (que ahora acoge sólo 7 especies) permanecen dos especies, la curruca capirotada y la curruca mosquitera, que son las más forestales (Sylvia deriva del término bosque en latín), y el resto de especies se han agrupado en un nuevo género, el género Curruca (27 especies), que incluye aquellas más propias de zonas arbustivas. Podemos suponer que es muy posible que esta ordenación no sea definitiva.

Las capirotadas, mosquiteras y zarceras muestran una distribución euroasiática similar, el resto tienen una distribución mediterránea.




Curruca mosquitera (Sylvia borin)

25 de agosto de 2010. Colmenar Viejo.
Aunque relativamente comunes, no son fáciles de ver. Su plumaje, pardo grisáceo, no tiene rasgos llamativos, y es igual en hembras y machos. Muy próxima, filogenéticamente, a la curruca capirotada, ambas comparten, en buena medida, hábitat, dieta, comportamiento e incluso aspecto. Tanto es así, que también defienden sus territorios de cría las unas frente a las otras. Al parecer, las capirotadas, seguramente por llegar y establecerse antes, dominan a las mosquiteras.
25 de agosto de 2010. Colmenar Viejo.

A pesar de su nombre en inglés, garden warbler, o en francés, fauvette des jardins, no me parece tan aficionada a esos entornos urbanos como la capirotada, aunque sí las he visto, juntas, a finales de verano, durante el paso migratorio, en jardines de Madrid. En portugués se llama felosa-das-figueiras, y es que son muy aficionadas a sus frutos durante la migración.

En España está presente en la mitad norte peninsular, con localizaciones muy puntuales en la mitad sur, de forma que por aquí viene a estar el límite sur de su área de reproducción en época de cría. Es un pájaro forestal y también ligado a zonas arbustivas. En Braojos casi no parece ocupar el pinar, a diferencia que la curruca capirotada. Sólo tengo un par de observaciones en el pinar serrano asociadas a los fresnos del arroyo, y otra en el borde del pinar, junto a una zona de orla arbustiva donde sí tengo más citas. En todos los casos, sin superar los 1500 m, que viene a ser su límite altitudinal en Madrid. Sólo tengo otro par de citas en las que aparecieron un poco por encima de esa cota. Aquí podremos verlas en áreas de melojar (Dehesa, Ejido, Prados del Monte), en prados con setos arbolados y fresnedas, en los sotos y en zonas altas de orla arbustiva.

Aunque básicamente insectívora durante la cría, es muy frugívora el resto del año, con adaptaciones morfológicas, fisiológicas y de comportamiento a ese tipo de dieta. En Braojos son importantes las zarzas y los arraclanes (Frangula alnus) como fuente de alimentación al iniciar la migración. Como otras currucas y zorzales, contribuye a la dispersión de sus semillas.

Sus poblaciones parecen mantenerse estables. Pueden verse afectadas por la eliminación del sotobosque por trabajos forestales, eso que llaman limpiar el monte.

Terminado el periodo reproductor migrarán a la zona ecuatorial y meridional de África, a diferencia de la capirotada que no suele cruzar el Sáhara. En estudios sobre su migración se ha observado un adelanto en las fechas de migración postnupcial, posiblemente debido al cambio climático. (Mezquida, E. T., Villarán, A., Pascual-Parra, J. (2007). Timing of autum bird migration in central Spain in light of recent climate change. Ardeola, 54: 251-259).


Para saber más:
http://www.vertebradosibericos.org/aves/sylbor.html
Villarán, A., Medina, C., Pascual-Parra, J., Mezquida, E. T. (2005). Paso postnupcial de la curruca mosquitera (Sylvia borin) y el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca) en el monte de Valdelatas (2003-2004): fenología y selección de hábitat. Pp. 120-133. En: De la Puente, J., Pérez-Tris, J., Bermejo, A., Juan, M. (Eds.). Anuario Ornitológico de Madrid 2004. SEO-Monticola, Madrid.


Curruca mirlona occidental (Curruca hortensis)

Braojos, 11 de mayo de 2003
Es la mayor de las currucas que veremos por aquí. A pesar de su mayor talla, no deja de ser difícil de ver cuando se mueve entre los espinos y rosales, aunque lo haga de forma más pausada que las currucas pequeñas. Tampoco facilita su observación el que sus territorios sean de mayor extensión, por lo que aparece con una menor densidad. Como prueba, recuerdo que hasta la década de los 90 del siglo pasado no las vi por primera vez, y recuerdo bien como fue, en la Dehesa, en plena primavera tardía de junio, una preciosa pareja de currucas.  
Las jóvenes tienen el iris oscuro. 10 de agosto de 2014, Madrid.
En Braojos es relativamente común. Aunque es una especie forestal ligada a vegetación mediterránea, con preferencia por arbolado aclarado o bordes de bosque, aquí acepta bien los melojares de la Dehesa y las zonas arbustivas, incluso sin arbolado (en los tercios), y  creo que es posible que haya experimentado un aumento de su población y de su área de distribución (en España sufrió un marcado declive entre 1970 y 1990). No están presentes en el pinar serrano. 

El círculo de color verde representa una actualización del área de distribución (2023).
La máxima altitud que tengo registrada es de 1470 m, en una zona de orla arbustiva, en época de cría (13-6-18). Las citas sobre los 1400 m se repiten en los últimos años y podría deberse a una reciente expansión de sus zonas de cría a nivel local, lo que concuerda con el reciente registro de la especie como reproductora en el extremo norte de la comunidad.
5 de junio de 2020. Braojos.
Al parecer, en el sur de Francia se ha observado que con frecuencia anida cerca de los nidos de alcaudón común, con los que comparte preferencias de hábitat también en Braojos.
5 de junio de 2020. Braojos.
Su alimentación es similar a otras currucas, basada en invertebrados en periodo reproductor y dominando los frutos el resto del año.

Es una migrante transahariana, que llegan a Braojos hacia mediados de abril (14 de abril del 1999 es la cita más temprana) y para septiembre dejan de verse (del 30 de agosto de 2003 es la última cita). 

 

 


Curruca cabecinegra (Curruca melanocephala)

Macho. Colmenar Viejo. 18 de abril de 2017.

Hasta este siglo no conseguí verlas aquí. Que la curruca cabecinegra no estuviera en el listado de las aves de Braojos entraba dentro de lo normal, pues se trata de un pájaro de caracter mediterráneo que prefiere zonas cálidas.

Su área de distribución en la Península ha ido aumentando desde las últimas décadas del siglo pasado. Colonizó Galicia en 1983 y poco antes apareció en la cornisa cantábrica. Sin embargo, no está presente en gran parte de la meseta norte, y en Madrid, aunque actualmente está distribuida por casi toda la región, a principios de los años 80 del siglo pasado era muy escasa. De aquella década tengo citas en la Casa de Campo y una en Colmenar Viejo. Recuerdo que en los 90 eran fáciles de ver en el sur de Madrid, sobre todo fuera de la época de cría.

Hembra. El Rompido (Huelva). 11 de septiembre de 2010.

En Braojos es muy escasa. La observé criando por primera vez en 2016, a unos 1290 m de altitud, en una extensa y densa mata de arbustos. En 2017 vuelvo a verlas en plena época de cría en el mismo lugar, pero no en años siguientes. Sin embargo, en 2017 y siguientes las observo en otros puntos, en algunos de ellos en periodo reproductor. En Gascones también localicé una pareja en una zona y fecha adecuada para críar en 2018. Antes sólo la había observado una vez en Braojos, el 12 de diciembre de 2002, fue la primera cita, una hembra, seguramente una joven en dispersión, a unos 1300 m de altitud (en un día frío, con nieve por encima de los 1400 m), a la que veo varias veces en un margen de tiempo de casi dos horas, hacia el mediodía, y que en dos ocasiones acompañaba a una pareja de currucas rabilargas. Se trata de citas que corresponderían con su límite altitudinal de presencia.

El mapa es muy posible que ahora mismo no refleje su situación real, la cual podría cambiar rápidamente en el caso de que tenga éxito en su establecimiento en la zona. De hecho voy sumando observaciones en otras cuadrículas próximas, sin haber podido determinar si eran aves en dispersión o que habían establecido su territorio de cría en la zona. Por otro lado, hay que tener en cuenta que se ve muy afectada por las olas de frío, las cuales provocan fuertes descensos de sus poblaciones.

En Braojos, por ahora, aparecen en zonas arbustivas, a veces en zonas de pasto con rosales, retamas o espinos salpicados y, con más frecuencia, en zonas de orla arbustiva o matas espesas. En las regiones donde es más abundante no es una especie difícil de encontrar, no es rara en setos de parques y jardines, y en Braojos la he visto junto al pueblo. Otra cosa es poder disfrutar con su observación, pues, por lo general, se mueve oculta entre la vegetación y no es fácil de ver. El macho en celo puede cantar desde un posadero al descubierto y también realiza, como otras currucas, llamativos vuelos de canto.

En la Península es sedentaria, aunque muestra una cierta trashumancia durante el otoño y el invierno. Hasta ahora tampoco estaba registrada como invernante en esta zona de la sierra, como corresponde con una especie que evita el frío. Sin embargo mi primera cita fue en diciembre y tengo otras citas posteriores en invierno, una en febrero y otra a primeros de marzo.


18 de abril de 2017, Colmenar Viejo.
Tan pronto como el 18 de abril pueden encontrarse los primeros pollos fuera del nido, muy inseguros, colicortos y boqueras, apenas se dejan ver en el espeso zarzal, al cuidado de la madre.

Su dieta se basa en artrópodos durante todo el año, pero es muy frugívora. Consume muchos frutos carnosos, especialmente a finales de verano, en otoño y en invierno, pero también en época de cría. Se ha visto que la longitud del intestino de esta curruca y otras especies frugívoras aumenta progresivamente durante los meses de septiembre-noviembre, cuando su dieta se vuelve cada vez más frugívora, alcanzando sus valores máximos durante diciembre-febrero.

Comiendo moras. Colmenar Viejo, 20 de agosto de 2020. Macho.
 
Nuevas citas: 25-2-2023: observo una hembra.

Curruca carrasqueña occidental (Curruca iberiae)

25 de marzo de 2023. Colmenar Viejo.
Tiene cierto parecido con la curruca rabilarga, pero los machos de la carrasqueña resultan más vistosos. Recuerdo que me fascinaban, en aquellos tiempos en los que no parecían presentes en Braojos. No era entonces un pájaro que viera todos los días, lo que hacía que, cuando se dejaba ver, muchas veces a corta distancia, lo disfrutara con mayor intensidad. 
25 de marzo de 2023. Colmenar Viejo.

Hasta 2002 no confirmo su presencia en época de cría en Braojos. Antes sólo contaba con una cita, del 2 de abril de 1995, el registro más temprano que tengo para la especie en la zona, por lo que pudiera corresponderse con un ave en paso. De Horcajo, Piñuecar y Gascones sí tengo citas criando durante el siglo pasado. En 2003 su presencia en Braojos se había generalizado.

*El circulo verde corresponde a una actualización de su área de distribución (2023).
Macho. Braojos. 16 de mayo de 2017.
Su número siguió aumentando. En la actualidad tal vez sea la curruca más abundante en Braojos, aunque no sea la de mayor área de distribución . Ha alcanzado prácticamente los 1600 m de altitud. Y puede que haya experimentado el mayor aumento de población entre todas las aves de Braojos. He llegado a verlas en el interior del pinar serrano.
25 de marzo de 2023. Colmenar Viejo.

Es una curruca mediterránea que, al igual que la cabecinegra, prefiere zonas arbustivas, penetrando en zonas arboladas, tanto de pinos como de quercus, que presenten abundante sotobosque.

Juvenil. 7 de junio de 2014. Colmenar Viejo.
A veces también aparecen en jardines, como el inexperto jovenzuelo de la foto.

Pasa el invierno al sur del Sahara. Llegan en la segunda quincena de marzo, aunque no tengo observaciones en ese mes. En Braojos, es más fácil empezar a verlas a mediados de abril (además de aquella primera cita el 2-4-95, otros registros tempranos son del  6-4-2004 y del 12-4-19).

 

Un precioso macho que parece picotear algunas moras.

Se alimenta sobre todo de insectos, pero fuera de la época de cría consume muchos frutos, sobre todo antes de comenzar la migración hacia el sur.

Curruca zarcera (Curruca communis)

El género Curruca junto con el género Turdus son los mejor representados en Braojos, con 6 especies cada uno. Muy cerca quedan los escribanos, género Emberiza, con 5. Dentro de cada grupo, las similitudes que muestran entre sí las especies son claras, a pesar de las diferencias en plumajes y tallas, lo que nos habla de que, cada género está formado por aves que comparten un ancestro común y cercano, es decir, están muy emparentadas filogenéticamente.
Macho. Braojos. 29 de junio de 2017.
Dentro del grupo de currucas de carácter mediterráneo, la zarcera es la de mayor área de distribución europea y mundial. Su nombre científico hace referencia a su amplia presencia. En la península ibérica está mejor representada en el tercio norte, apareciendo en sistemas montañosos del resto del territorio peninsular. En Madrid, en efecto, es una especie serrana, que cría principalmente por encima de los 1000 metros de altitud.

Presente en zonas arbustivas, tanto en setos y lindes con zarzas como en orlas forestales, y también en zonas arboladas, melojares y fresnedas. No aparece en el pinar, donde sólo tengo una cita, del 15 de septiembre de 2000, en una fecha de paso migratorio, .

Tengo dudas de que el mapa actual haya podido quedar vacío en el tercio sur del término municipal, con ausencia de currucas zarceras por debajo de los 1200 m., pues en los últimos años no tengo citas en esas zonas, incluso en algunas temporadas parecía haber casi desaparecido, sin embargo, hay que tener en cuenta que la especie sufre importantes variaciones interanuales de su número a lo que se suma el hecho de que en ocasiones se comportan de forma muy discreta siendo difíciles de detectar. 


Por otra parte, exite una predicción para finales del siglo XXI, en relación con los efectos del cambio climático sobre la distribución de las currucas, según la cual la curruca zarcera prácticamente desaparecerá como reproductora de la Península Ibérica.

10 de agosto de 2014. Madrid. En paso migratorio.

Es un migrador transahariano que llega a España en abril para iniciar la reproducción y permanece hasta septiembre u octubre. Por su abundancia a nivel europeo se vuelve muy común durante el paso migratorio hacia el sur, sobre todo en agosto y septiembre. El paso primaveral es mucho más escaso. En Braojos no las he visto antes de mediados de abril y las últimas citas suelen estar entre el 26 y 28 de septiembre salvo una bastante más tardía del 17 de octubre de 2000.

Como otras currucas, sigue una dieta a base de insectos y otros pequeños artrópodos, especialmente en época de cría, y también consume gran cantidad de frutos.

Es una especie monógama en la que algunos machos practican la bigamia, defendiendo dos territorios. En otros casos las parejas se separan y el macho se empareja con una hembra diferente tras fallar en un primer intento de cría con la primera pareja.


A menudo efectúa vuelos de exhibición, ascendiendo 5-10 m desde el posadero para luego caer casi en picado y desaparecer entre los arbustos.

Para saber más: http://www.vertebradosibericos.org/aves/sylcom.html

Curruca tomillera (Curruca conspicillata)

Braojos, 3 de junio de 2023.
De tamaño visiblemente menor que la curruca zarcera, parece un copia de esta, con machos más vistosos y con el vuelo típico, más nervioso, de las currucas pequeñas.

La raza o subespecie principal se distribuye alrededor del mediterráneo, mientras una segunda subespecie habita en las islas de Madeira, Canarias y Cabo Verde, en el Atlántico. Es la menos forestal de todas las currucas. De hecho es una especie propia de áreas casi desérticas en el norte de África y el sureste ibérico.

Aunque prefiere zonas de matorral más disperso y de poca talla, en Braojos también la he observado en tojedas y en orlas espinosas densas, alcanzando los 1600 m de altitud, entre piornos, enebros rastreros y rosales, hábitat que comparte con currucas zarceras y rabilargas, con acentores, pardillos, tarabillas comunes y escribanos montesinos. Sobre los 1500 m también las he visto en La Acebeda.

Poco abundante en Braojos, y en una situación actual incierta, con muy pocas citas del último año, tal vez por ser una especie que muestra fluctuaciones interanuales en el tamaño de sus poblaciones.

Además, no es fácil de ver, pequeña y huidiza, pasa rápida de una mata a otra, o incluso entre pimpollos. En ocasiones baja al suelo y más raramente puede moverse por las ramas de algún árbol. El momento para disfrutar de ellas es en los puntos más álgidos del celo de los machos, desde la segunda mitad de abril a principios de junio, cuando cantan desde posaderos destacados, al descubierto, y en un corto vuelo de exhibición, ascendiendo a poca altura para luego bajar a otro posadero, con aleteos deslizantes.
Braojos, 3 de junio de 2023.
Es una especie migradora. Sólo algunas aves pueden permanecer en España todo el año en zonas más cálidas, el resto viajan al norte de África. En Braojos no la he visto antes de mediados de abril.

Dieta a base de pequeños artrópodos, como arañas, e insectos. También consume frutos y, a veces, incluso néctar.

Curruca rabilarga (Curruca undata)

Colmenar Viejo. 12 de enero de 2010.
Tal vez mi curruca preferida. Puede parecer poco vistosa, pero sólo hasta que un macho se deja ver a corta distancia, entonces no te deja indiferente, ni su aspecto, ni su fuerte personalidad.

Se trata de otra curruca mediterránea. Ampliamente distribuida por España, donde se encuentra la mayor parte de su población mundial.

En Braojos aparece en paisajes arbustivos similares a los preferidos por las currucas tomilleras, como orlas espinosas, piornal o cantuesares con retamas.
Braojos. 25 de mayo de 2021.
Igual que la curruca tomillera, no es abundante y tampoco es fácil de ver, ni de disfrutar con ellas de observaciones tranquilas, pero es mucho más fácil de identificar. Sus vuelos de exhibición alcanzan mayor altura y tienen una mayor duración. Pueden ser muy atrevidas si nos adentramos en su territorio, mostrandonos con claridad que no somos bienvenidos.

Ha experimentado un fuerte declive de su población ibérica, con lo que ha entrado en la categoría de “En Peligro” del Libro Rojo de las Aves de España recientemente actualizado (2021), es decir, se la considera una especie amenazada y debería ser objeto de medidas activas de protección. Se estima que ha perdido más de la mitad de su población desde finales del siglo pasado. En Braojos, la última repoblación con pinos del M.U.P. nº 171, denominado La Porrilla y Ladera de la Vega, seguramente tendrá un efecto negativo en su número.
Los círculos grises del mapa pueden estar indicando una contracción del área de distribución de esta especie desde el siglo pasado

No se considera migradora, pero sí dispersiva, con desplazamientos hacia el sur, llegando incluso al norte de África, de un número variable de individuos. En Madrid se considera fundamentalmente sedentaria pero, además de la dispersión juvenil, seguramente realiza movimientos trashumantes. Aun así, no abandonan las zonas de montaña en invierno, de forma que si este es severo pueden sufrir una gran mortalidad, resultando muy mermadas sus poblaciones. En Braojos la he visto durante todo el año, y tan pronto como a finales de enero y en febrero puede mostrar comportamiento de celo.


Se alimenta casi por completo a base de pequeños invertebrados, pero consume frutos en otoño e invierno.