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Papamoscas gris (Muscicapa striata)

Al igual que el papamoscas cerrojillo, es migrador, de hecho, al compartir costumbres, se los suele observar al mismo tiempo durante sus viajes, aunque el gris, pese a ser más numeroso, pasa más desapercibido.

Ambos cazan insectos en vuelo desde un posadero, pero mientras el cerrojillo suele cambiar de rama tras cada intento el gris suele regresar al mismo posadero o muy próximo, una rama, poste o alambrada a no mucha altura.

En Braojos no he podido comprobar su reproducción, todas las aves que he visto parecían estar de paso. Son observaciones bien de mayo o bien de agosto y septiembre.

Tiene un comportamiento discreto, como su plumaje, aunque no es difícil de observar, incluso en zonas urbanas, sobre todo durante la migración hacia el sur.

No es tan forestal como el cerrojillo y tampoco es una especie de zonas montañosas, muchas veces muestra preferencia por sotos fluviales con arbolado viejo. También cria en jardines, junto a viviendas, incluso en el interior de construcciones, razón por la que no descarto que algunos pudieran hacerlo en Braojos, aunque no fuera de forma habitual.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)

 

Actualmente es el único integrante del género Erithacus, a pesar de su parecido con algunas especies africanas de la familia muscicapidae y sobre todo con el ruiseñor japonés (Larvivora akahige, hasta hace poco incluido en el género Luscinia y antes en el género Erithacus)


Muy territorial, el macho canta casi todos los meses del año y la hembra también lo hace fuera de la época de cría, cuando no están emparejadas.


Es un pájaro forestal, pero muy adaptable, que ocupa también setos y jardines, especialmente en invierno. Al preferir lugares de mayor precipitación y humedad, en Madrid es una especie más propia de la sierra.

Lo habitual es que anide en el suelo, pero construyen los nidos en los lugares más variados e inesperados. Pueden llegar a las tres puestas al año. Sus poblaciones parecen en aumento favorecido por su capacidad de ocupar zonas ajardinadas y por la mayor extensión de superficie forestal actual.

Es muy posible que no falte como reproductor en ninguna cuadrícula, de forma que puede verse tanto junto al pueblo como en zonas altas de la sierra. A diferencia del ruiseñor, es fácil de ver también en el pinar de la sierra. Al final del verano, tras la crianza, llegan los petirrojos que han iniciado la migración y es un pájaro abundante. En el duro invierno se vuelve una especie escasa, pues las aves locales realizan una corta migración a zonas más bajas, tal vez sin salir de la región. Las poblaciones del norte, a diferencia del ruiseñor, no cruzan el Sahara en sus migraciones anuales.

Se alimenta de pequeños invertebrados, multitud de insectos, pero desde el verano consume mucha fruta y frutos, incluso semillas y bellotas (restos troceados previamente por otras especies) en el invierno. También en lo que concierne a su alimentación se muestra como un pájaro inteligente y oportunista, acude a comederos o vigila el avance de otras especies, que van dejando sus pequeñas presas al descubierto, incluidos  nosotros, pues presta mucha atención al trabajo de jardineros y hortelanos que remueven la tierra.

Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos)

Tal vez tenga el canto más espectacular de nuestros pajarillos, sin embargo su aspecto y su comportamiento es muy discreto.


Antiguamente las diversas especies de ruiseñores (género Luscinia) se incluían en el género Erithacus, al que actualmente sólo pertenece una especie, el petirrojo, con la que tienen claras similitudes. Ambos géneros pertenecían a la familia Turdidae hasta que recientemente se trasladaron a la familia Muscicapidae, de forma que se considera que su parecido con los zorzales y mirlos (túrdidos) es más debido a una evolución convergente que a afinidad genética.

El ruiseñor común es un ave estival, es decir, no pasa el invierno en Europa. Llega aquí para reproducirse, al iniciarse la primavera, y se marcha al final del verano. En Braojos los primeros se ven a mediados de abril, no he logrado verlos antes del 14 de abril, y la última cita que tengo es del 20 de septiembre.

En España me llama la atención que sea una especie casi ausente al norte de la cordillera Cantábrica mientras en el resto de Europa alcanza hasta el norte de Alemania y el sur del Reino Unido. En Braojos está ampliamente distribuido y es un pájaro común. En estas zonas del pie de la sierra, las numerosas vaguadas, bosquetes y setos, en los que no escasean los arbustos espinosos como las zarzas y los rosales alrededor de arroyos y regueros y otras zonas húmedas menores, son de su predilección, un paisaje que no me parece que falte en esa franja norte de la península antes citada. 

Por aquí no supera los 1400 m de altitud y es más raro a partir de los 1300 m. No está presente, por tanto, en el pinar de la sierra (del 13 de julio de 2023 tengo una observación hacia los 1480 m de altitud, en una zona próxima al límite inferior del pinar serrano). Se puede ver y oír junto al pueblo, en todo su perímetro urbanizado, y en su interior, al menos durante el siglo pasado, cuando podía verlo desde la ventana de casa.


En el cortejo realiza exhibiciones de cola, pero en este caso no tengo claro cuál es el motivo de su comportamiento.

Para saber más: http://www.vertebradosibericos.org/aves/lusmeg.html


Papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca)


Los machos, cuando llegan en primavera, blancos y negros, son especialmente llamativos e inconfundibles, en verano, antes de volver a Africa mudarán las plumas y no se distinguirán de las hembras. Poco menor que un gorrión, algo que caracteriza a este pájaro es su comportamiento, mientras vigila en la rama desde la que cazará en vuelo algún pequeño insecto, mueve las alas con unas rápidas sacudidas.



Migrador transahariano, llegan en la segunda mitad de abril y empiezan el viaje de vuelta en agosto. A partir de mediados de este mes se nota claramente el inicio de su paso migratorio, pues en ese momento se vuelve abundante y fácil de detectar, y más aún lo será a lo largo de septiembre.

Insectívoro, en verano y otoño puede consumir algunos frutos durante su viaje a las zonas de invernada, incluyendo moras, que puede alcanzar sin posarse, sosteniéndose en vuelo con sus aleteos, como he podido ver alguna vez.
En España es propio de zonas forestales y montañosas, entre los 1000 y 1500 m de altitud, llegando a los 1900, y con preferencia por los caducifolios, sin embargo en Braojos, debido a la poca madurez de los melojos de la dehesa y de otras zonas, donde se encuentra sobre todo es en el pinar, llegando a criar, desde siempre, según mis primeras observaciones, entorno a los 1600 m. 
 
Escaso, su presencia era muy localizada anteriormente, reducida a 3 cuadrículas antes de este siglo y sigue siendo poco abundante. Aun así, experimenta una ligera mejoría y expansión paulatina, en parte muy reciente, conforme los pinos y los robles envejecen, aumentan los agujeros que necesitan para anidar y también, seguramente, la productividad del ecosistema. Algunos años, al principio de la temporada de cría, me encontraba con machos defendiendo agujeros en nuevas localizaciones, pero cuando volvía a visitarlos no aparecían. En años siguientes, en algunos de esos lugares volvía a encontrármelos en momentos de la primavera que hacían pensar que se había producido finalmente la colonización de la zona. 
 
Pienso que antes de la repoblación de pinos de la sierra es muy posible que estuviera extinguido en la zona. Es probable que reaparecieran con el pinar algo crecido y gracias a la colocación de las cajas nido que aún siguen ocupando.


Anida sobre todo en agujeros en árboles y se sugiere que este comportamiento es una adaptación reciente de este género, Ficedula, que podría haber evolucionado como una defensa frente al parasitismo de puesta de los cucos. Defienden un territorio muy pequeño alrededor del nido, apenas de unos 20 metros de radio, pero pueden hacerlo intensamente, y algunos machos ocupan otro territorio secundario con otra hembra, a veces incluso un tercero, preocupándose de que la primera hembra no llegue a enterarse. Aunque la monogamia está muy extendida entre las aves, las relaciones fuera de la pareja y la práctica de un cierto porcentaje de poligamia no son raras, sin ir más lejos ahí tenemos también a los gorriones comunes.

A veces anidan en agujeros en paredes o construcciones. El hecho de que ocupen fácilmente las cajas nido ha permitido que se realicen un gran número de estudios de su biología, con resultados muy interesantes, y también mejorar sus poblaciones en bosques sin condiciones adecuadas para encontrar agujeros donde criar, sin embargo estas facilitan la depredación, por comadrejas o picos picapinos, y si no se refuerzan o se adaptan las cajas contra la depredación, su colocación puede tener efectos negativos para estas aves.

Para saber más: http://www.vertebradosibericos.org/aves/fichyp.html


Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros)

Colmenar Viejo. 16-1-2021

En España podemos ver dos especies de colirrojos, el real y el tizón, del género Phoenicurus, que, por cierto, en ocasiones se cruzan o reproducen de forma natural produciendo híbridos, a pesar de sus diferentes preferencias de hábitat.

El tizón es un pájaro de zonas rocosas y frecuente en interior de pueblos y pequeñas ciudades, moviéndose por tejados, patios y jardines. También aparece en construcciones aisladas o ruinas y es normal que anide dentro de estas. Esto unido a su comportamiento, a la caza de pequeños invertebrados en terrenos despejados, hace que sea fácil de ver y, por tanto, un pájaro relativamente popular. En España es más abundante en la mitad norte, y en la sur es más propio de zonas de montaña. Por su buena adaptación a los entornos rurales y urbanos, que al parecer es reciente, se encuentra en expansión.

Colmenar Viejo. 14-1-2021
Los colirrojos tizones ibéricos son sedentarios, aunque en las montañas descienden en invierno a zonas más benignas. En otoño recibimos un gran número de colirrojos de las poblaciones migradoras del norte, con lo que de octubre a marzo son más fáciles de ver. 
 
En Braojos se ven a lo largo de todo el año, aunque la población reproductora es reducida. A pesar de su preferencia por las piedras y roquedos, por los terrenos deforestados e incluso áreas degradadas -los taludes de la vía reúnen todas esas condiciones-, en época de cría se pueden ver algunos en zonas de prados con bastante arbolado junto al pueblo en lugar de las zonas más áridas habituales. De igual forma, fuera del periodo reproductor aunque es mucho más fácil verlos en los tercios, también aparecen en la Dehesa o el Ejido. En las fechas de paso migratorio prácticamente se pueden encontrar en cualquier punto, incluyendo pequeños claros pedregosos del pinar. 

Al criar en roquedos de alta montaña, también se puede cruzar la divisoria serrana para verlos en la más abrupta vertiente segoviana.

Colmenar Viejo. 11-8-2021






Colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus)

Colirrojo real macho. 25-8-2010. Colmenar Viejo.
Sólo podemos verlo en Braojos durante su viaje migratorio y puede pasar bastante desapercibido, aunque no tanto como otro pájaro de la misma familia como es la tarabilla norteña, con fechas de paso similares. Igual que en el caso de esa especie, me pregunto si en el pasado no criarían en estas tierras, pues en la actualidad el colirrojo real, como la tarabilla norteña, presenta puntos de cría a muy corta distancia, algunos de muy reciente colonización o recolonización.

El colirrojo real, a diferencia de la tarabilla norteña, es un pájaro forestal, que necesita árboles maduros, envejecidos, con agujeros en los que anidar. En consecuencia pudo verse afectado por la deforestación histórica de este territorio. Al igual que el colirrojo tizón también aparece en zonas urbanas, no sólo rurales. Ocupa las cajas nido.

En Braojos es más difícil de ver durante el paso prenupcial (nada más tengo 3 citas de finales de marzo y abril) que cuando viaja hacia el sur, de agosto a octubre. Aunque es insectívoro también consume frutos, por ejemplo las moras tan abundantes cuando pasa por aquí.

En el vídeo aparece una hembra. El movimiento de la cola es característico de la especie.

Roquero rojo (Monticola saxatilis)

30 de mayo de 2013. Colmenar Viejo.
Coincidiendo con el final del siglo XX, los siete u ocho lugares donde los podía observar hasta esos años prácticamente dejaron de contar con su presencia. En efecto, no era un pájaro abundante, seguramente sólo 7-8 parejas como mucho, y eso en los mejores momentos del corto periodo en el que tengo registros habituales de la especie, entre 1985 y 1999.

A partir de ahí sólo tres citas: el 21 de mayo de 2002 es la última vez que veo un macho en una de sus zonas habituales de cría y en época adecuada. Luego, el 4 de agosto de 2013, tras un vacío de 10 años, se puede decir que de casualidad, veo un joven en otro antiguo territorio, sin embargo creo que podría ser un ave durante su dispersión. Aun así no pierdo la esperanza de que vuelvan y el 16 de julio de 2015 observo un macho en hábitat adecuado. Visito la zona en agosto y me parece verlos, pero me esquivan. Sin embargo al año siguiente las nuevas visitas en época de cría se saldan con resultado negativo. Habrá que seguir esperando una posible recuperación de sus poblaciones. Por suerte, tras una buena caminata y cruzando los límites del término todavía es posible verlo en plena primavera serrana.
Del tamaño de un tordo, el roquero es un precioso pájaro de montaña, aunque en Braojos no había que realizar ninguna ascensión para encontrarse con ellos, ya que, entre otros lugares, criaban a lo largo del arroyo de la Ciguiñuela. Lo que necesitaban eran zonas rocosas, con peñas, roquedos rodeados de pasto con mayor o menor cobertura de arbustos. La menor altitud a la que los pude observar criando fue de unos 1150 m. En la mayoría de los casos compartía territorio con las collalbas, ahora tan escasas, casi desaparecidas.

Su llegada era tardía, los primeros podían verse en la segunda quincena de abril, aunque sólo tengo 2 citas de ese mes, y la más temprana del día 18. Su periodo de cría se prolongaba hasta avanzado agosto (observaciones de machos cuidando de pollos volanderos el 20-8-1985 y el 7-8-1988). Mayo era el momento de ir a observar los vuelos de canto de los machos. Cuando estaban a la vista era una ocasión que había que disfrutar. Curiosamente, ver a las hembras era todo un acontecimiento, pues son especialmente tímidas y su plumaje discreto no ayuda a localizarlas. En septiembre se producían las últimas observaciones, que tal vez podían corresponder con aves de otros lugares durante su viaje migratorio.

En la actualidad, en nuestro país se aprecia un declive de algunas aves de montaña, como en el caso del roquero rojo y la alondra común. Precisamente ambas especies han corrido idéntica suerte en Braojos (aún presentes en terrenos linderos, las alondras he dejado de verlas después de 2010). Según el último Libro Rojo de las Aves de España debería ser considerada como especie "Casi Amenazada".

En los 60 del siglo pasado llegó a desaparecer de Alemania y buena parte de Austria. Italia y Grecia cuentan con las mejores poblaciones europeas (BirdLife International. 2015. European Red List of Birds.), pues se trata de una especie ligada al ámbito mediterráneo. Su área de distribución en época de cría llega hasta China. Luego migran al África subsahariana, con lo que las aves chinas tienen que viajar bastantes más kilómetros.

Tarabilla norteña (Saxicola rubetra)

11 de abril de 2017. Tres Cantos.

Es una migrante transahariana que en paso estival son relativamente fáciles de observar, aunque mucho menos que papamoscas y collalbas por ejemplo. En Braojos pasan bastante desapercibidas. 

Como reproductora es una especie muy escasa en la Comunidad de Madrid, de presencia muy localizada en el valle del Lozoya y Somosierra, en el límite sur de su área de distribución estival. Propia de pastizales y prados húmedos con arbustos y rodeados de setos o de piornal en zonas altas. No tengo observaciones de estas tarabillas criando en Braojos. Me pregunto si es posible que sí lo hicieran en tiempos pasados más fríos o húmedos.

26 de septiembre de 2009. Colmenar Viejo.

Abandona la Península desde finales de agosto a principios de octubre y vuelve desde mediados de marzo a principios de junio. En Braojos tengo muy pocas citas: en mayo (del 2 al 12 de mayo), finales de agosto y septiembre (de 29 de agosto a 28 de septiembre). En Madrid es más normal verlas en abril y, sobre todo, en septiembre.

Para saber más: 

http://www.vertebradosibericos.org/aves/saxrub.html

Datos sobre la tarabilla norteña (Saxicola rubetra) y el alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio) en el valle del Lozoya y Somosierra. Federico Roviralta. Anuario Ornitológico de Madrid 2001.

Tarabilla europea (Saxicola rubicola)

26 de abril de 2017. Braojos

En Braojos podemos ver dos especies de tarabillas, la común o europea y la norteña. Aparecen en hábitats similares, pastos con mayor o menor cobertura arbustiva. La primera es un pájarillo relativamente abundante y además fácil de observar por su costumbre de aguardar a sus presas al descubierto en lo alto de un arbusto, un poste, un cable o una alambrada. La norteña también muestra el mismo comportamiento pero sólo se puede ver durante su paso migratorio.

La tarabilla común, hasta hace muy poco, se nombraba como Saxicola torquata (S. t. rubicola era la subespecie que habitaría estos parajes). En la actualidad aquella especie está dividida en tres: tarabilla africana (S. torquata), tarabilla siberiana o asiática (S. maurus) y tarabilla europea (antes tarabilla común, S. rubicola).


En las épocas más desfavorables casi desaparece de Braojos, muchos días no es posible encontrarlas en sus territorios habituales. Aun así se pueden ver todos los meses del año. Las ibéricas se desplazan a zonas de menor altitud y menos frías fuera del periodo reproductor, el cual inician de forma muy temprana, algunas puede que viajen a África en invierno, y las aves del norte aparecen como invernantes y en paso migratorio. Por ello algunas observaciones invernales, sobre todo en época de paso, en febrero y posiblemente en marzo a la vuelta, y en octubre y noviembre a la ida, corresponderán a tarabillas foráneas. Al terminar la época de cría también se observa la dispersión de las aves jóvenes. Llama la atención ver machos y hembras juntas, en parejas, a lo largo de todo el año.


Su dieta consiste básicamente en insectos y algunos pequeños invertebrados que captura en el suelo. También caza en el aire y a veces lo hace tras cernirse, es decir, tras mantenerse en vuelo sobre un punto. En otoño e invierno la complementa con frutos y semillas. Su dependencia de los insectos, su pequeño tamaño y el hecho de comenzar a criar relativamente temprano las expone a fuertes mortandades en condiciones meteorológicas adversas durante la primavera, como en el caso de fuertes heladas tardías.


No las he visto criando en lo alto de la sierra en Braojos pero sí en La Acebeda, en zonas de piornal de cumbre a unos 1770 m. y, un poco más al norte, en Robregordo llegan a los 1800 m en sus extensos piornales. Tengo una cita  lindando con Arcones de un ejemplar que parecía joven y podría estar en dispersión el 23 de junio de 2007, a unos 1850. Los círculos grises pueden indicar un posible descenso de su población.

En celo realizan exhibiciones frente a la hembra y vuelos de canto en los que alcanzan bastante altura. Las puestas son en abril, mayoría, y en mayo, algunas en junio. Posiblemente hasta tres puestas en la misma temporada en algún caso, y muchas veces dos (la fecha más tardía de un adulto con cebo es del 4 de julio de 1992) . Pueden anidar muy cerca unas parejas de otras. No es raro ver los machos territoriales a corta distancia unos de otros. En una ocasión (6 de junio de 2015) observé 10 pollos crecidos, aún dependientes, casi juntos, formando dos grupos que se entremezclaban en ocasiones y que debían proceder de nidos vecinos (puestas de 5 huevos son habituales). 

Para saber más: http://www.vertebradosibericos.org/aves/saxrubi.html

Collalba gris (Oenanthe oenanthe)

19 de junio de 2018. Arcones (Segovia).
Hasta hace poco las collalbas quedaban englobadas en la familia Turdidae junto a mirlos y zorzales. Los modernos análisis biomoleculares han determinado su inclusión en la familia Muscicapidae, y en ese cambio les acompañan los roqueros, las tarabillas, los colirrojos, el ruiseñor y el petirrojo que también formaban parte de aquella gran familia Turdidae. Del tamaño de un gorrión, además de ser pájaros muy terrestres, habituados a moverse por las rocas, se caracterizan por ser culiblancas, como podremos ver fácilmente cuando vuelan ante nosostros.
19 de junio de 2018. Arcones (Segovia).
En las primaveras y veranos de mis inicios pajareros sólo había que acercarse a un lugar con hábitat adecuado, terrenos abiertos, pastos pedregosos, con roquedos y baja densidad de arbustos, para disfrutar de ellas. Podían verse la collalba rubia y la gris al mismo tiempo. Mientras la primera era más fácil de ver posada en los rosales, las segundas casi no abandonan las piedras y peñascos. Las echo de menos, es extraña su ausencia cuando muchos de sus antiguos territorios parecen conservarse en el mismo estado en el que estaba habituado a verlas.
3 de abril de 2019. Colmenar Viejo.
También pueden posarse en arbustos o incluso cables
Sin embargo, en los últimos años su presencia parece limitarse a apenas una pareja, una única cuadrícula. Es más fácil detectarlas criando en las zonas de cumbre de la sierra, pero fuera del término municipal, principalmente en el lado segoviano, pues en La Acebeda, dónde también se podía ver no tengo citas recientes.


 
No es raro ver pequeños grupos durante el paso primaveral, de marzo a mayo.
 
En abril era fácil ver sus vuelos de canto, mes en el que en Braojos son más numerosas las collalbas grises en paso que las que se quedan o quedaban a criar.

La fecha más tardía de un adulto con cebo que tengo registrada es del 22 de julio de 2000, de un macho acudiendo a un nido, por lo que es posible que realicen dos puestas.  El 15 de junio de 2002 mientras observaba un grupo familiar, pude ver como el macho entraba en el hueco de una pared con una hebra de hierba a la vista de la hembra, los jóvenes, colicortos, también estaban cerca.

En época de paso migratorio son abundantes. El viaje de ida tiene lugar desde agosto hasta noviembre, pero sobre todo son fáciles de ver en septiembre. Tras su invernada africana pasan hacia el norte entre marzo (a partir de la segunda semana por aquí) y mayo. Durante la migración vuelan largas distancias. Su distribución mundial abarca toda Eurasia, NW de África y Alaska, llegando a Canadá, Groenlandia e Islandia, y llama la atención que prácticamente todas estas aves pasan el periodo no reproductor en África, al sur del Sáhara (además de en una pequeña extensión de Oriente Próximo, en Mesopotamia).
11 de marzo de 2021. Gascones.
Del 9 de marzo de 2000 y 2019 son las fechas más tempranas que tengo registrada en Braojos. Del 7 de noviembre de 1996 y 23 de octubre de 2000 las más tardías.

Capturan insectos y pequeños invertebrados en el suelo, a veces en vuelos cortos. También consumen frutos.
 

La confianza de las aves de estos dos últimos vídeos me hizo pensar que llegaron de algún lejano lugar del norte. Habrían parado para tomar fuerzas antes de continuar su largo viaje hacia el sur. Que se trate de machos o hembras, jóvenes o adultos, primavera u otoño, o de una subespecie u otra de su extensa área de distribución, es la razón de la variedad de plumajes que muestra la collalba gris.

Por aquí parecen correr malos tiempos para collalbas, roqueros rojos, alondras, terreras, cogujadas comunes y mochuelos. En los tercios permanecen las totovías y las cogujadas montesinas, las tarabillas, los bisbitas campestres y los antes menos abundantes gorriones chillones, junto a alcaudones, abubillas, pardillos, tordos …


Collalba rubia (Oenanthe hispanica)

Macho de garganta oscura
Como en el caso de la collalba gris, en el pasado sus citas aparecen en buen número en mis cuadernos, a pesar de no ser una especie abundante, más bien al contrario, pues no faltaban en aquellos lugares con pastos soleados y secos, con rosales dispersos, pedregosos o con pequeños roquedos. Se veían tanto machos de garganta negra como de garganta clara. Ambas collalbas, la gris y la rubia, estaban suficientemente extendidas como para dejarse ver incluso dentro de la Dehesa.


Macho de garganta clara

En Braojos parecen todavía habituales a principios del siglo XXI, aunque a finales del siglo pasado ya se constata una tendencia negativa de la especie en España que se refleja en una menor área de distribución aquí (los puntos grises del mapa corresponden a cuadrículas con presencia antes del 2004). En la segunda década de este siglo hay jornadas de campo en las que no observo ninguna cuando reviso sus territorios de antaño por tercios y cañadas, ni rubias ni grises. En 2017 sólo puedo confirmar su presencia como reproductora en una cuadrícula. De 2018 es mi última anotación por ahora, el 9 de mayo, de una hembra en un territorio habitual, en hábitat adecuado, pero que estaba junto a otras dos hembras de collalba gris y podrían tratarse de aves en paso migratorio.
Su distribución actual quedaría reducida, con suerte, a una única cuadrícula, un punto solo.

En primavera hace llamativos vuelos de exhibición, se eleva y realiza giros, vueltas y zigzagueos, abriendo la cola espasmódicamente, y aterrizando tras caer casi en picado.

A diferencia de la collalba gris no aparece en zonas de alta montaña. A Braojos llega (o llegaba) a primeros de abril y se marcha a lo largo de agosto y septiembre.



Pasa el periodo no reproductor en África, en el Sahel, en terrenos más áridos y situados algo más al norte que la gris, y por tanto sus vuelos migratorios son más cortos, pues además su distribución se limita a una reducida franja del sur de Europa, norte de África, Asia Menor y Oriente Próximo.

Debido al declive de sus poblaciones, en el Libro Rojo de las Aves de España, publicado en 2004, aparece en la categoría de especie Casi Amenazada. Hay que tener en cuenta que la población española es una fracción destacada de la población mundial de collalba rubia.